¿QUÉ HA PASADO DESDE EL INICIO DE LA LOCOMOTORA DE VIVIENDA?

En los últimos tres años se ha experimentado un cambio sustancial en la construcción residencial.

Los cambios coyunturales en la dinámica del sector edificador a veces limitan el análisis de las trasformaciones estructurales de la actividad.

Vale la pena preguntarse qué ha pasado con la locomotora y sus vagones desde que así fue declarada la construcción de vivienda en el marco de las iniciativas de crecimiento económico y la generación de empleo para el cuatrienio 2011-2014.

A diferencia de otros sectores, nuestra actividad, por su efecto tractor y su impacto social, puede leerse desde muchos frentes, sin embargo, desde cualquier lado, hoy existe un gran número de resultados positivos para el sector edificador de vivienda, su cadena de valor, la fuerza laboral y desde luego, los hogares beneficiarios.

En primer lugar, durante los últimos tres años se ha experimentado un cambio sustancial en la escala de producción de vivienda.

Esto se ha reflejado en un 52 por ciento de crecimiento frente al periodo anterior y ha significado una reducción de 16 puntos porcentuales en la histórica brecha entre la formación de hogares y la producción formal de vivienda, cifra que tiene un impacto muy positivo en la lucha contra la construcción informal y el incremento de asentamientos irregulares en las ciudades del país.

Este positivo impulso ha estado acompañado de un dinamismo regional que, dando cuenta de su potencial, se refleja en crecimientos del orden de 97 por ciento, 131 y 60 por ciento en los casos de Magdalena, Córdoba y Cesar, por citar algunos ejemplos.

Hoy el sector alcanza niveles de producción de vivienda por cada mil habitantes que han pasado de 2,7 desde inicios de la década pasada a 5,7 actualmente, con trasformaciones en algunas regiones que llegan incluso a 7 viviendas.

En segundo lugar, la generación de valor agregado en la actividad ha aumentado 31 por ciento (en términos corrientes), la tasa promedio anual de PIB sectorial se ubica en 5,4 por ciento y la participación del sector edificador en la estructura productiva del país llegó a 4 por ciento, superando levemente al periodo anterior.

De igual forma, la generación de empleo en la construcción ha aumentado en 80.000 puestos de trabajo en el periodo de referencia, dinámica que se refleja en una reducción de -5 por ciento en la mano de obra cesante del sector; pese al bajo desempeño experimentado recientemente en algunas regiones del país con un peso relativo importante.

En tercer lugar están los vagones.

Los demás sectores de la economía proveen 23,3 billones de pesos en insumos para la actividad, 3 billones más que en el año 2010.

El canal industrial asociado a la construcción ha aumentado su participación en 6 por ciento sobre el total de la producción industrial del país, los despachos de cemento han crecido a una tasa promedio anual de 7 por ciento y los créditos para la financiación de vivienda nueva han aumentado en 34 por ciento, llegando algo más de 182.000 viviendas financiadas desde que la locomotora inició su marcha.

Esto no se queda solo en el sector edificador.

Desde que se dio inicio a esta estrategia, las cifras oficiales muestran que 270.000 familias disfrutan de una vivienda de interés social nueva, 90.000 más que en el periodo anterior, 45.000 han sido beneficiarias del subsidio a la tasa de interés para VIS y 5.250 para la compra de vivienda en estrato medio.

Si se suman los 100.000 hogares que saldrán de la pobreza con el programa de vivienda plenamente subsidiada y de vivienda para ahorradores, los efectos crecen de forma exponencial.

Esto desde luego ha contado con el fortalecimiento de un marco regulatorio e institucional, como la nueva Ley de Vivienda y Desarrollo Urbano y el Decreto Ley Anti trámites, que ha facilitado la participación del sector privado en estas estrategias.

Ahora bien, si la pregunta es qué falta para seguir impulsando la locomotora, la respuesta natural es: seguir fortaleciendo el mercado y su crecimiento sostenido, y eso pasa necesariamente por superar las restricciones de la oferta en materia de suelo urbanizable y gestión ambiental.

No obstante, no se debe olvidar que para continuar con la marcha de la locomotora, vale la pena hacer un alto, ver la historia reciente y ejecutar iniciativas sobre los rieles puestos.

Sandra Forero Ramírez

Presidenta ejecutiva de Camacol

Fuente: Diario Portafolio